Decía ayer que España debe innovar.
Y un ejemplo de ello me cayó casi del cielo por la noche, leyendo la prensa.
La compañía Neo Metrics, con sede en Asturias, aplica las matemáticas y la estadística a la realidad de sus clientes, con el fin de facilitar la toma de decisiones inteligentes. (No entraré en que de cara a salir de la crisis sería mucho mejor que el Gobierno subvencionase estas actividades de investigación antes que nuevas reformas de aceras que se levantan por tercera vez en ocho años).
Este uso de la ciencia para mejorar la gestión de las empresas, no sólo es una vieja aspiración, sino que ahora mismo ya es posible.
Las herramientas están ahí, los conocimientos también, y las materias primas, los datos e informaciones, lo mismo.
La posibilidad de aplicar las matemáticas (y otras ramas de la ciencia) en múltiples campos es una de las posibles revoluciones que nos esperan. Mejoras en los métodos de análisis, unidas a la potencia de cálculo de los nuevos sistemas de información, y al crecimiento exponencial de la información aplicable disponible, hacen del tratamiento info-matemático de la realidad un campo que nos dará muchas sorpresas en el futuro.
En este sentido, la UE ha lanzado un proyecto que no pretende otra cosa sino esto. Reunir todos los datos posibles en un único modelo, y crear una simulación cuasi-perfecta de nuestro mundo y nuestra sociedad.
Con ello conseguirían la vieja aspiración de los seguidores de la ciencia ficción y la serie de La fundación de Isaac Asimov. Asistimos a los primeros pasos de la psicohistoria.
Bienvenidas a tiempos interesantes.

